sábado, 8 de julio de 2017

El final de la escapada / Ángel Montiel *

Fin de trayecto. La carrera política de Pedro Antonio Sánchez ha concluido. En realidad, mirada por el retrovisor, la carrera era una huida hacia adelante, hasta que el corredor se ha visto arrojado fuera del circuito. Es, sin duda, un acontecimiento dramático para el PP murciano, que se había entregado plenamente a un líder que traía la renovación generacional y política interna que podría garantizar la supervivencia electoral del partido. Pero la operación ha resultado fallida.

Cuando PAS se lanzó hace dos años a la conquista de la presidencia de la Comunidad contaba con que el caso Auditorio constituiría un tropiezo grave en algún momento de la legislatura, pero confiaba en poder esquivarlo tal vez precisamente por su elevada posición, que disuaría de que se apretaran demasiado las tuercas. Ha ocurrido lo contrario. La investigación judicial sobre un presidente en ejercicio ha permitido que las circunstancias del caso adquirieran mayor visibilidad y resultara imposible relativizarlas. 

Por si fuera poco, otro caso, Púnica, se cruzó en el camino de PAS cuando éste ya ejercía en las alturas, un ´accidente´ imprevisto por él que, sin embargo, añadió mayor presión y permitió que se le imputara un presunto delito, cohecho, cuya ausencia del caso Auditorio servía para matizar la importancia de las acusaciones. 

Dos frentes imposibles de dominar, a los que hay que añadir una pieza separada del Auditorio, que se tramita en un juzgado de Lorca y que podría añadir una nueva mecha a la situación y más pronto que tarde. Abandonar la resistencia a una discreta retirada del primer plano de la vida política, de lo que la renuncia a la presidencia del Gobierno fue el primer escalón, se hace ya inevitable para aminorar los riesgos. 

Con la suerte para el PP de que esta acumulación de causas judiciales sobre su líder se está produciendo en el ecuador de la legislatura, y no en la antesala electoral. Van a ser dos juicios consecutivos, con sus correspondientes sesiones abiertas, y tal vez un tercero. Esto apenas acaba de empezar. Los argumentos de la defensa, que son básicamente los que se espolvorean en las declaraciones públicas de los portavoces, resultan cada vez más endebles y como dirigidos a ingenuos. 

Ya se ve que las instrucciones judiciales no se han sometido a argumentarios simples. 

Mientras tanto, la letra de las normas internas del PP, de los pactos de éste con otros partidos y las expresiones de voluntad de algunos portavoces para luchar contra la corrupción van quedando como letanías incoherentes, murmullos sin sentido. 

Una carrera madurada, diseñada en el tiempo, con posibilidades de haber sido brillante en su contexto, ha quedado interrumpida. Mejor que en el PP lo vean así cuanto antes.



(*) Columnista




http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/07/08/final-escapada/843726.html

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