jueves, 16 de junio de 2016

'Bankia' acepta su fusión con BMN pero la aplaza a 2017


SANTANDER.- El pre­si­dente de Bankia ha ad­mi­tido por pri­mera vez, al menos en pú­blico, que una fu­sión con BMN -Caja Granada, Caja Murcia, Penedés y Sa Nostra- ten­dría su ló­gica em­pre­sa­rial, ya que per­mitiría tener pre­sencia en al­gunos te­rri­to­rios en los que su grupo tuvo que ce­rrar ofi­cinas tras el res­cate de Bruselas, como es Murcia, Levante y Baleares.

José Ignacio Goirigolzarri, no obs­tante, ad­vierte que una ope­ra­ción de ese tipo su­pon­dría una re­di­fi­ni­ción del mo­delo de ne­gocio y de­bería ser "respetuosa" con los ac­cio­nistas mi­no­ri­ta­rios. Y ha afirmado que una eventual fusión con BMN tendría “sentido industrial”
“Sin haber visto ningún número, porque no toca, sí tiene sentido (una fusión entre Bankia y BMN). Tiene un sentido industrial bastante claro”, ha afirmado Goirigolzarri durante los cursos de verano organizados por la APIE en la UIMP. El Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), controla alrededor de un 65% tanto de Bankia como de BMN.
No obstante, el presidente de Bankia ha matizado que estudiar este tipo de operaciones está aún “muy lejos” y ha recordado que la Comisión Europea no permite al banco nacionalizado adquirir entidades hasta junio de 2017. Eso sí, ha anticipado que cualquier operación corporativa debe respetar los intereses de los accionistas minoritarios de ambas entidades.
Precisamente, Goirigolzarri no ha atisbado esas fusiones en el corto plazo y las ha aplazado hasta unos tres años, al tiempo que ha puesto de manifiesto las “dificultades” que conllevan las integraciones. “Las fusiones no son un antídoto ante los problemas de solvencia”, ha advertido. En este sentido, ha enfatizado que las consolidaciones tienen riesgos de ejecución y resultan “muy complejas” de gestionar. “Hablar de fusiones es un tema complejo. No me parece tan evidente”, ha ahondado.
El presidente de Bankia también ha explicado que la operación con BMN cuenta con un importante punto a favor: que el Estado, a través del FROB, participa en ambas firmas en un porcentaje muy similar. También ha querido aclarar que "aún no hemos hecho los números" sobre esta posible operación.
El futuro de Bankia no sólo pasa por esta posible adquisición de BMN, sino también por el proceso de privatización que la propia legislación establece para finales del próximo año. Después de haber devuelto unos 1.600 millones de euros de las ayudas recibidas a través de la venta de un 7,5% de su accionariado y dos dividendos repartidos entre sus accionistas -el FROB controla algo más del 60%-, Goirigolzarri ha insistido en que esa privatización debe ser el objetivo de la firma.
Pero, a la vez, ha admitido que también "tiene sentido" prolongar ese plazo fijado en la ley "por la situación en la que se encuentra el mercado" bursátil y por "lo perentorio del calendario político" al que se está enfrentando España. Cualquier nuevo Gobierno podría implicar cambios en las decisiones estatales que se quieran tomar con respecto a la entidad.
Goirigolzarri ha aprovechado además para advertir de los riesgos de una banca pública, al afirmar que no conoce ningún banco público que sea “sostenible”, y ha advertido de que utilizar entidades para generar mayor crédito como elemento “contracíclico” siempre ha conducido a crisis financieras.
En este sentido, se ha declarado “sorprendido” por la “poca memoria” sobre el pasado, al asegurar que cuando llegó al banco, en mayo de 2012, se encontró un “concepto” de banca pública en BFA, matriz de Bankia que también preside. Goirigolzarri ha subrayado que el consejo de administración de BFA estaba representado por partidos políticos, sindicatos y patronales. “Creo que es evidente a dónde nos llevó ese problema”, ha lamentado.

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