martes, 8 de marzo de 2016

Sánchez y Rivera: no hablemos de sillones porque son nuestros / Pablo Sebastián *

Pedro Sánchez se niega a reconocer el fracaso de su investidura y el hecho de que ya no es el candidato del Rey para formar gobierno con el argumento de que él tiene 130 escaños, como si los 40 de Ciudadanos fueran propiedad del PSOE.

Y con ese argumento Sánchez se arroga ser la única persona a la que corresponde convocar a todos los partidos para una segunda ronda de negociaciones en la que exige la presencia de Albert Rivera al tiempo que pregona que éste no es tiempo de hablar del reparto de sillones del Gobierno, pero advirtiendo al PP que nadie de ese partido puede llegar a ser presidente (porque ese sillón está reservado para Sánchez), y a la vez dice a Podemos que la pretendida vicepresidencia de Iglesias no es posible (porque le está reservada a Rivera, se entiende).

Y con semejantes argumentos Sánchez y Rivera pretenden que el PP o Podemos anuncien su abstención y los dejen gobernar, lo que resulta asombroso porque todo eso ya lo dijeron en el debate de investidura y los dejó en 131 escaños (contando uno más de Coalición Canaria) y con rotundo fracaso político de Sánchez que se suma a su derrota electoral del 20-D. ¿Hacia donde va esta extraña pareja?

De momento a intentar ganar la batalla de la opinión pública culpando a Rajoy e Iglesias de su fracaso político con vista puesta en elecciones anticipadas que son al día de hoy la única salida posible porque está claro que Sánchez ha decidido que si él no es presidente del Gobierno el PSOE no apoyará ninguna otra alternativa.

Al fondo de la ruidosa verborrea de Sánchez empiezan a oírse rumores de ciertos dirigentes y barones del PSOE que no ocultan su malestar y preocupación por el bloqueo institucional de España -que Sánchez dijo que ya estaba arreglado- y por el riesgo que corre el PSOE en caso de una nuevas elecciones anticipadas, sobre todo si Podemos e IU logran un acuerdo para acudir juntos a las urnas.

En el PP también se detectan algunos movimientos internos en torno a Rajoy, pero la agresividad de Rivera y Sánchez contra los populares ha provocado un cierre de filas con el líder.

¿Qué puede ocurrir ante este permanente desencuentro? Al día de hoy no se sabe, pero cabe imaginar la entrada en la escena política de otros actores que ejerzan funciones mediadoras al margen, o de un manera paralela, a los actuales líderes políticos que son incapaces de llegar a acuerdos. Eso es el menos lo que empieza a circular por Madrid como la que sería la última posibilidad de pacto de gobernabilidad antes de la convocatoria de nuevas elecciones.

Y ello supondría ante todo que tanto Sánchez como Rajoy estuvieran dispuestos a dar un paso atrás porque está clara su enemistad y su incompatibilidad. Veremos qué ocurre porque la segunda fase de esta negociación acaba de comenzar. De momento el Rey, que es quien sí podría impulsar la entrada en la escena política de nuevos actores, ya ha dejado claro que no volverá a nominar a otro candidato a presidir el Gobierno hasta que alguien no demuestre tener apoyos suficientes en el Congreso de los Diputados. Algo que quizás debió haber exigido el monarca a Sánchez antes de nombrarlo candidato a la investidura.


(*) Periodista


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