jueves, 31 de diciembre de 2015

Las 12 uvas huérfanas en La Moncloa y en el Palacio de Sant Jaume / A.R. Mendizabal *

España cruza el umbral entre 2015 y 2016 con un Gobierno en funciones que puede prolongarse todavía dos meses. Cataluña transcurre la Nochevieja y amanece en el Año Nuevo con su propio Gobierno en funciones que lleva ya tres meses en precario. Pero en Europa se han adelantado y ya están en este próximo sábado 2 de enero: ‘El punto muerto en Cataluña es parte de un más amplio atasco español’. Sí, los apuros de Mariano Rajoy y Artur Mas traen de cabeza a los expertos europeos.

Lo del 2 de enero no es por la reunión de la di­rec­ción de la CUP, que ha re­tra­sado un día más el se­cuestro de la in­ves­ti­dura ca­ta­lana. Es más bien por la fecha que lleva en por­tada el pró­ximo nú­mero de la re­vista bri­tá­nica The Economist. Algunos de sus con­te­nidos se han ade­lan­tado on­line en su pá­gina web, y entre ellos fi­gura en lugar de pri­vi­legio un aná­lisis a fondo del doble em­brollo tras el 27-S y el 20-D. Se ti­tula así: ‘Política es­pañola: la tarea de la su­ce­sión; un elec­to­rado di­vi­dido hace di­fí­ciles las ne­go­cia­ciones para una coa­li­ción’.

No es el único in­tento de des­en­trañar ambos ga­li­ma­tías. El diario francés La Tribune pu­blica, en este caso en el úl­timo día del año, otra de­ta­llada re­cons­truc­ción de las arit­mé­ticas para formar ma­yo­rías. Lo firma Romaric Godin, y desde el mismo tí­tulo llega a una con­clu­sión que pa­rece es­tarse abriendo hueco, vistas las in­com­pa­ti­bi­li­dades ma­ni­fiestas entre lí­de­res, pro­gramas y par­ti­dos, cada uno con sus con­di­ciones pre­vias y sus ‘líneas ro­jas’, ex­clu­yentes entre sí: ‘Cómo Mariano Rajoy po­dría que­darse en La Moncloa'.

‘La for­ma­ción de un Gobierno en España pa­rece blo­queada, pero las disputas in­ternas entre los so­cia­listas po­drían desem­bocar en una Gran Coalición’, es­cribe Godin. Paso a paso, casi es­caño a es­caño, el ar­tículo des­grana todas las po­si­bles va­riantes arit­mé­ticas para llegar a 176 en el Congreso o en todo caso ase­gu­rarse un bloque abs­ten­cio­nista que per­mi­tiera un Gobierno de ma­yoría mi­no­ri­ta­ria.

Este es su es­ce­nario fi­nal: ‘Si la for­ma­ción de Gobierno en España pa­rece aún le­jana, dos ele­mentos pueden des­blo­quear el pro­ceso: el de­bate in­terno del PSOE y la si­tua­ción en Cataluña. Si la iz­quierda ra­dical in­de­pen­den­tista de la CUP ter­mina por apoyar al Gobierno se­ce­sio­nista de Barcelona, habrá gran pre­sión sobre el PSOE para res­ponder con la for­ma­ción de un Gobierno en Madrid. Y esto sin duda ju­gará a favor de Susana Díaz. Mariano Rajoy puede en­tonces jugar con el tiempo para es­perar a im­poner su so­lu­ción de una Gran Coalición. Queda por saber si esta op­ción arre­glará el pro­blema es­pañol o lo agra­vará. Porque en ese es­ce­nario habrá una gran po­la­ri­za­ción pe­li­grosa entre Barcelona y Madrid’.

El aná­lisis de The Economist tam­bién pasa re­vista a todos los ele­mentos que con­tri­buyen al apa­rente ca­llejón sin sa­lida post­elec­to­ral. Pero además de pre­sentar las po­si­bles op­ciones es más be­li­ge­rante, más duro. Por ejem­plo, al co­mentar el in­só­lito em­pate a 1.515 en la asam­blea de la CUP para el Sí o el No a la in­ves­ti­dura de Mas, es­cribe so­ca­rro­na­mente: en la ma­yoría de los si­tios, cuando 3.030 per­sonas votan sí o no, pro­ba­ble­mente re­sulta en algún re­sul­tado, pero no hay que sub­es­timar el an­ta­go­nismo de los ca­ta­la­nes’.

También es rudo con Pedro Sánchez: ‘Se com­porta como si fuera el pró­ximo pre­si­den­te’. Y ni que decir tiene que pone a caldo a Artur Mas, ‘un líder que es­taba a favor del em­pren­di­miento em­pre­sa­rial y que ahora se in­cur­siona en aven­turas de un po­pu­lismo an­ti-aus­te­ri­dad’.

Pero The Economist no llega a una con­clu­sión sobre el Gobierno: deja las piezas bien tor­neadas para que el lector se haga la idea. Más bien la lec­ción que ex­trae el rom­pe­ca­bezas es que ‘España po­dría tener un Gobierno fuerte y pa­rece pro­bable que será uno dé­bil’. La razón es de li­bro: no hay tra­di­ción de coa­li­ciones en España, hay de­ma­siada ani­mad­ver­sión his­tó­rica entre par­tidos y entre lí­de­res.

Tanto La Tribune como The Economist coin­ciden a grandes rasgos en dos as­pec­tos. Uno es el giro que han dado los acon­te­ci­mien­tos: de salvar al sol­dado Sánchez se está pa­sando a salvar al ca­pitán Rajoy. Y todo ello por el se­gundo trazo que ge­nera in­terés y se lleva ti­tu­la­res: porque la es­trella de Susana Díaz crece al tiempo que pa­rece men­guar la del ac­tual líder del PSOE.

Dice Romaric Godin, que ad­vierte del riesgo de ‘pasokización’ a la griega de un PSOE en manos de Podemos: ‘Si se cons­ti­tuye un Gobierno in­de­pen­den­tista en Cataluña, una coa­li­ción unio­nista en Madrid em­pleará la fir­meza para ha­cerles aban­donar sus pre­ten­siones se­ce­sio­nistas por todos los me­dios po­lí­ticos y eco­nó­micos po­si­bles. Si Cataluña no forma Gobierno y vuelve a las urnas en marzo, un Gobierno unio­nista po­dría ser, en el es­pí­ritu de Susana Díaz, un ele­mento di­sua­sorio para los elec­tores ca­ta­la­nes’.

Y com­pleta The Economist: ‘Sánchez puede tener que hacer frente pronto a un desafío a su li­de­razgo, es­pe­cial­mente si los ba­rones del par­tido, en­ca­be­zados por Susana Díaz, la pre­si­denta de Andalucía, piensa que los está trai­cio­nan­do’. La so­lu­ción, el año que viene.

(*) Periodista

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