domingo, 10 de noviembre de 2013

La prostitución se traslada en la Región a domicilios particulares

MURCIA.- La crisis ha incidido en el negocio del sector de la prostitución en Murcia, ya que la clientela que era asidua a clubes y a la prostitución callejera ha "disminuido", obligando a los regentes de los locales a reorientar el servicio prestado, dirigiéndolo en otro sentido hacia un público más precario económicamente.

Frente a esta situación, desde los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se detecta, con especial incidencia, "un aumento considerable de las viviendas destinadas a ofrecer los mismos servicios que en un club de alterne, a unos precios considerablemente más altos".
Así lo trasladó la Benemérita, quien explica que se trata de apartamentos de lujo, chalets y fincas aisladas donde los clientes pueden igualmente tomar copas, a veces sin abono alguno de dinero, para luego requerir los servicios de meretrices que residen de forma voluntaria en el lugar; "un submundo de alto standing que dificulta la actividad inspectora por tratarse de domicilios y no de establecimientos públicos", advierten.
A la misma conclusión llega el Cuerpo Nacional de Policía que espera, además, un "aumento" de la prostitución en prostíbulos instalados en domicilios particulares, como consecuencia de la entrada en vigor, este sábado pasado, de la Ordenanza del Ayuntamiento de Murcia, que contempla sanciones de hasta 3.000 euros.
Para luchar contra esta actividad delictiva, la Benemérita establece sistemas de localización de víctimas y delincuentes, entre las que se contemplan regulares inspecciones a clubs de alterne y relaciones con los servicios sociales en contacto con estas mujeres; sistemas de protección de las víctimas; modos de desarticulación de organizaciones dedicadas a estos ilícitos, y para todo, formas de proceder ante los distintos casos que pudieran surgir.
El objetivo es ofrecer a las mujeres afectadas por este tipo de delitos protección integral, ayuda y asesoramiento por cuanto son víctimas y auténticas perjudicadas del sistema. "Lo fundamental es que entiendan que en ningún momento son culpables y hacer de enlace con las instituciones del Estado encargadas de la asistencia en los distintos ámbitos y necesidades", puntualiza.
Las víctimas suelen ser de procedencia extranjera, mientras que, según la Benemérita, "los casos detectados en mujeres españolas son escasos".
En cuanto a los clubes de alterne cerrados por este cuerpo, en el último año ascienden a seis, mientras que los atestados instruidos por detenciones derivadas de una actividad irregular son cuatro.
Por su parte, Policía Nacional realizó recientemente varias operaciones en domicilios particulares en los que se ha detectado la comisión de delitos relativos a la prostitución (explotación coactiva y lucrativa) y a la trata de seres humanos.
Asimismo, durante este año se elaboró un censo actualizado de clubes de alterne en la Región y habitualmente se realizan en los mismos intervenciones coordinadas con la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
La labor que se realiza desde la Policía cuando encuentran a mujeres ejerciendo la prostitución, dentro de una red de trata de blancas consiste en prestar tratamiento, asistencial y humanitario.
Para ello, el personal especializado de las Unidades contra las Redes de Inmigración se entrevista de manera reservada con las víctimas y se pone en marcha el protocolo de actuación previsto para estos casos, que consiste en la prestación de asistencia psicológica, jurídica y propiamente asistencial. En el caso de las mujeres extranjeras, existe la posibilidad de tramitar el permiso de residencia por circunstancias excepcionales.
No existe un perfil único de mujeres a las que se les obliga ejercer esta actividad y en cuanto a las extranjeras, suelen ser de procedencia subsahariana, del este de Europa o sudamericana, sin arraigo en España y sin cualificación laboral, entre 20 y 35 años de edad, normalmente víctimas de un engaño previo en el momento de su captación y de un aprovechamiento de su situación de vulnerabilidad posteriormente.
En cuanto al perfil del proxeneta, es el de un varón de entre 40 y 60 años, de nacionalidades diversas. También suelen aparecer mujeres que controlan directamente la actividad.
Hay que tener en cuenta, en este sentido, que por la situación geográfica que ocupa la Región "nos encontramos en una zona activa en este tipo de actividad, en la zona levantina existen algunos de los prostíbulos más grandes de España", puntualizó.
Durante este año, Policía Nacional no ha procedido al cierre de ningún club de alterne aunque se ha conseguido el cese de la actividad en prostíbulos privados, y se han practicado detenciones por trata de personas en varios clubes de alterne de la Región.
Las penas que contempla el Código Penal en cuanto a los delitos de prostitución y trata de seres humanos oscilan entre los dos a cuatro años de cárcel y multa de 12 a 24 meses. En el caso de ser menor o incapaz, se impondrá al responsable la pena de prisión de cuatro a seis años.

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