lunes, 7 de noviembre de 2011

Román Bono, ex presidente de la CAM: " Imagino que se depurarán responsabilidades"


ALICANTE.-  El alicantino Román Bono Guardiola, ingeniero naval y hombre de negocios en el sector energético, antecedió a Vicente Sala y Modesto Crespo al frente de la CAM en los mejores momentos de la entidad, con el socialista Juan Antonio Gisbert en la dirección general y Roberto López como director general adjunto. 

Desde su llegada a la presidencia en 1983, y hasta su cese en 1998, contribuyó a situar a la CAM en una posición que permitió hacer frente a los desafíos derivados del nuevo escenario competitivo creado por la equiparación de bancos y cajas en cuanto a la operativa y forma de actuar, así como los derivados del ingreso de España en la Unión Europea.

Durante su mandato, según la propia entidad, se sentaron las bases del crecimiento de Caja Mediterráneo como entidad financiera puntera y de referencia en el sector. Se incorporaron al proyecto CAM, la Caixa de Torrent y la Caja Provincial de Alicante y Valencia. Y se iniciaron con fuerza las emisiones en los mercados internacionales.

Ahora lo entrevista 'Prensa Ibérica'.

¿Qué perdemos con CAM?

Un valor muy importante. La CAM ha sido el punto de referencia para todo en el Levante: financiero, cultural, motor de los proyectos económicos... Apetece poco hablar de esto porque verdaderamente es una tristeza. Como casi todos, paso de la estupefacción a la ira y por todos los estados intermedios. En mi caso particular, además, y por lo que he sido en CAM, es difícil poner distancia, que sería lo necesario, porque la noto como propia. Primero, por vinculación familiar: mi padre fue 20 años presidente de la Caja del Sureste. Segundo, porque en el caso particular de la Caja de Ahorros del Mediterráneo –y con ese nombre yo estuve en el alumbramiento de la Caja– lo siento como algo muy mío. Creo que es una enorme pérdida. No se me ocurre nada que sea muy positivo sobre la situación por la que atraviesa CAM, pero me gustaría por lo menos solidarizarme con los empleados de la entidad en estos momentos amargos y desear que salga una solución que permita por lo menos conservar el nombre y los puestos de trabajo. Y nos podemos dar con un canto en los dientes.

¿Es a lo máximo a que podemos aspirar?

Sinceramente, creo que sí. Es algo doloroso para alguien como yo, pero en el momento actual no me hago demasiadas ilusiones.

Durante su etapa como presidente de CAM se sentaron las bases de una entidad que ha llegado a ser la cuarta de España en volumen de negocio y la tercera en beneficios ¿Ha podido influir en lo que está pasando las leyes autonómicas de cajas, que supusieron la politización de las entidades?

Eso es cierto. Los gobiernos autonómicos legislaron en 1997 para atribuirse el control absoluto en las entidades que estaban en su territorio. Tanto fue así que tuvieron que modificar las leyes porque tenían tal mayoría que las cajas se convertían casi en bancos públicos. El resultado, a la vista de lo que ha sucedido, es que los gobiernos autónomos no han sido buenos gestores.

¿Entiende lo que ha podido pasar con CAM, que en seis meses ha pasado de declarar beneficios a reconocer pérdidas por 1.136 millones entre enero y junio?

Hace seis meses CAM estaba sometida a un proceso de fusión fría con otras entidades y en esas condiciones el Banco de España autorizaba a que las provisiones que había que hacer por créditos dudosos se hicieran contra reservas, no contra los resultados. Eso justificaría que una vez que se ha quitado el paraguas de la fusión fría hayan aflorado las pérdidas.

Pero en seis meses...

Sí, claro, ese es un periodo muy corto de tiempo. Lo que puedo decir es que en 2001, cuando hubo un cambio en la dirección general de la Caja, el director saliente se tomó mucho interés en que se explicitara la situación que había en aquel momento. Aparte de lo que reflejaban los balances, entonces había unas plusvalías latentes por valor de dos mil millones de euros. La cuarta caja del país y tercera por beneficios, tenía unas reservas blancas de dos mil millones de euros. Bueno, en este periodo hemos pasado, grosso modo, de mas dos mil a menos tres mil, que es lo que ha tenido que poner el FROB. Son cinco mil millones de euros, que es mucho dinero.

¿Y quién es el responsable de esto? ¿el consejo de administración, la directiva de CAM?

Si hay responsabilidades que depurar, yo me imagino que se depurarán. No tengo datos. Lo que sí parece ser es que he oído a antiguos miembros del consejo quejarse de la calidad de la información que se les ha suministrado. No puedo decir más.

¿Y el Banco de España? ¿Se puede decir que ha hecho dejación de su obligación de control?

El Banco de España, si es cierto lo que se ha estado diciendo, tiene desde hace dos años una inspección permanente en CAM. Lo cual es ya todo un síntoma. Mantener a una caja en observación permanente no es tranquilizador. Ahora, si esta inspección podría haber detectado algo, no sé. En la época en que yo era presidente de CAM, el control del Banco de España era férreo y antes de aprobar los resultados de una entidad tenías que pasar una serie de pruebas importantes y cualquier dotación que hubiera que hacer había que hacerla a costa de disminuir los resultados del año. La entidad no puede haber publicado sus resultados sin el permiso del Banco de España. Eso está claro.

¿Cómo interpreta las palabras de Fernández Ordóñez en alusión a la CAM, y en las que manifestó que era lo peor de lo peor?

Hay que suponer que Fernández Ordóñez tiene información que no está al alcance de nadie más. De todas formas, el tono empleado está más próximo al lenguaje fresco de un mercado de verduras que al de un gobernador. No me imagino a ninguno de los gobernadores que he conocido diciendo cosas así. Parece como si, al reconocer que otras entidades también tenían problemas muy serios, se quiera cargar las tintas en el caso de CAM. Tal vez hubiera sido preferible ahondar en aspectos de la supervisión del Banco de España que no han sido muy comprendidos. El momento elegido, con CAM en venta, tampoco parece el más adecuado.

¿Cómo valora las medidas disciplinarias que el Banco de España ha tomado contra la exdirectora general de CAM, María Dolores Amorós?

Es muy preocupante que los que tienen toda la información adopten medidas tan duras. Si los hechos son ciertos, apuntan a un «sálvese quien pueda» que sería poco decoroso frente a las tribulaciones que tiene que soportar la plantilla en general. En cualquier caso, España es un estado de derecho y la presunción de inocencia no se puede ignorar.

¿Cree que ha habido una campaña de desprestigio hacia CAM ?

Hubo voces mal intencionadas que se dedicaron a decir que si que CAM estaba fatal, que la gente debía de llevar cuidado donde ponía su dinero... Eso, si era verdad para el caso de CAM, lo era también para muchas otras cajas. Cabe la duda de cómo saldrían otras cajas si se las sometiera al mismo proceso de revisión de cuentas que ahora le está haciendo a CAM el FROB. Ha habido, efectivamente, un cierto ensañamiento con CAM.

¿Le preocupa lo que pueda pasar con la Obra Social?

Claro que sí. No sé qué valor se le atribuirá a la Fundación CAM cuando termine el proceso de subasta, pero ojalá que ese porcentaje dé para sufragar la Obra Social. No veo, no obstante, muchas posibilidades dada la situación actual de Caja Mediterráneo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A Bono le sustituyó Vicente Sala como presidente y serían ya otros tiempos. En febrero de 1994 se incorporó a los órganos de gobierno como presidente del Consejo Territorial en Alicante y vicepresidente segundo de la Entidad.

En febrero de 1998 fue nombrado presidente, cargo que desempeñó hasta junio de 2009, que finalizó su mandato en cumplimento de lo establecido en la Ley Valenciana de Cajas de Ahorros.

Durante su presidencia, CAM llevó a cabo una política de crecimiento, iniciada con la integración del Banco Sanpaolo y el Abbey National Bank, que permitió en un tiempo récord tener representación en todo el territorio nacional y ampliarla al exterior. Siguiendo con esta línea de crecimiento e innovación, en 2008 CAM salió al mercado emitiendo cuotas participativas, convirtiéndose en la única Caja de Ahorros en cotizar en Bolsa y repartir dividendos.